El nombre “Proyecto Rafael” se inspira en la energía de sanación representada por el Arcángel Rafael, que antiguamente se identificaba con Hermes2, divinidad capaz de moverse libremente entre el cielo, la tierra y el inframundo.
Los jóvenes poseen esa misma y maravillosa movilidad en su mundo anímico: capaces de pasar del “Paraíso” al “Infierno” en pocos segundos, les cuesta encontrar su sitio en la Tierra, aunque lo deseen con todas sus fuerzas. Son nuestros grandes maestros, el espejo de todo lo que todavía no hemos aprendido a gestionar o a comprender sanando. Reflejan todas las debilidades de los adultos y de la sociedad que les rodea, pero también tienen la fuerza para rebelarse a ellas y construir un mundo nuevo.
Reconociendo, respetando y acompañando las etapas evolutivas naturales de cada ser humano, la Pedagogía Waldorf representa una potente herramienta de sanación social.
El mundo de las emociones se asoma paulatinamente en el ser humano: alrededor de los 12 años empiezan a volverse impetuosas, a menudo provocando crisis y desconcierto. El joven, que todavía no ha adquirido la madurez necesaria para comprender lo que le está pasando, requiere de un apoyo cargado de sensibilidad y una orientación coherente por parte de sus educadores, maestros y familia.
Tenemos el compromiso de trabajar para desarrollar, tanto a nivel personal como de comunidad, la sensibilidad y coherencia que los jóvenes necesitan observar, escuchar y respirar en su entorno.
Rafael-Hermes-Mercurio a menudo se representa llevando en la mano el Caduceo3, símbolo evidente del esfuerzo que se requiere a cada individuo para mantenerse en constante equilibrio entre polos opuestos, entre los extremos de la vida.
Somos muy conscientes de que se trata de un ideal muy elevado y que el verdadero desafío de la existencia no consiste en mantenerse constantemente en equilibrio, más bien aprender a volver a él cuando nos alejemos. Cuando la balanza de la vida se mueve excesivamente hacia un solo extremo, es cuando es preciso tener los recursos para volver a la posición de partida, es decir volver a conectar con ese universo de valores y de coherencia que nos hace únicos.
Estamos seriamente convencidos que la Educación tiene que proporcionar los instrumentos para esa tarea, tan complicada y al mismo tiempo tan humana.
Para que esto se haga realidad, debe ayudar a desarrollar un pensamiento libre, vivo, capaz de entusiasmar hasta el punto de que ese entusiasmo sea capaz de regenerar las fuerzas vitales y de infundir el coraje y la voluntad creativa necesarios para la vida.
Formar a los jóvenes no significa embutirlos de nociones estériles, sino acompañarlos para que lleguen a identificarse con su propio destino, haciéndose responsables de él. De esta manera comprenderán que los momentos de cambio en su vida serán sus mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo, tanto personal como social.
La sociedad actual reclama un cambio educativo profundo, orientado hacia el desarrollo de todo el potencial que el Ser Humano trae al mundo.
La complejidad de los tiempos venideros exige tomar decisiones valientes y confiamos que el Proyecto Rafael abra el camino en esta dirección.
1 La Triformación social es el impulso de sanación de los organismos sociales presentado por primera vez por Rudolf Steiner a comienzo del siglo XX. Para mayores informaciones www.fundaciontriform.org.
2 Mercurio para los antiguos Romanos.
3 El caduceo es el símbolo tradicional de Hermes/Mercurio y presenta dos serpientes alrededor de un bastón, a menudo alado.